LABIOS PERDIDOS POR UN BESO. Noelia Marco

Más allá de la aburrida y desconcertante realidad, existía una tierra lejana cuyos habitantes la convertían en algo peculiar. Estos no eran personas, tampoco animales o árboles. Eran labios de todo tipo…

Los había finos y tímidos como el tejido del lino.

Los había de todos los colores que podáis imaginar.

Los había carnosos y grandotes como gigantes fuertotes.

Los había intelectuales con muchas inquietudes inusuales.

Los había de muchos sabores; melocotón, sandía o fresón.

 

Todos vivían en aquella lejana tierra hecha de luz y color. Se divertían haciendo lo que más les apetecía; cantar, bailar o charlar.

Sin embargo, entre aquellos labios egoístas vivían unos labios que eran pedacitos de amor…

Eran muy inteligentes, pues decían a su dueña cuándo la sopa estaba caliente.

Eran muy dulces, ya que de trocitos de fresa su piel estaba hecha.

Eran ingeniosos porque siempre de ellos salían palabras propias de genios.

Eran suaves, pues su dueña en delicada crema los bañaba.

Eran sensibles, ya que por todos mostraban preocupación.

Su mayor deseo era poder encontrar, junto a otros compañeros, el beso. A pesar de que buscaban y buscaban, a nadie con quien hacerlo encontraban. Todos los labios que conocían, sólo pensar en ellos mismos era lo que hacían. Aquellos labios inusuales deseaban compartir con otros sus valiosas cualidades. El tiempo pasaba y pasaba y aquellos labios solitos estaban.

Pero llegó un día en el que, entre la muchedumbre labial, hallaron a alguien especial.

Unos labios apocados andaban solitos, como ellos, dando pequeños pasitos. Cuando ambos se descubrieron, la magia que entre ellos había, entendieron…

Dulce como la pera y suave como la seda aquella unión sabía. Labio inferior y superior encajaron a la perfección. Gustito sentían aquellos labios cuando aquello hacían. De todo lo demás se olvidaron y vida recobraron.  Cuando los invadió la magia de aquel beso, jamás quisieron abandonar eso. Una y otra vez, probaron el deseo con forma de beso. Desde entonces, juntos permanecieron y al tiempo sobrevivieron. Todos los demás labios desaparecieron mientras estos en un beso fundidos estuvieron.

Decenas de siglos después, sólo ellos quedaban en aquella tierra lejana. No obstante, aquello no les asustaba pues, juntitos estaban.

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