CIEGOS…POR VOLUNTAD PROPIA. Manuel Noriega

Las horas por delante…
Llueve
Oscuras y largas horas pendientes…
Y llueve y llueve
El hastío aplastante de la repetición.
Repetición de una vida que no es tuya,
que no te pertenece,
que te envilece y no creaste.
En la que no eres libre verso,
eres encadenado a una rima
que métricamente te asesina.

Métrica? No! Matemáticamente
Una hora ¡clin! (caen las monedas),
dos horas ¡clin clin!
Lo que cuenta son las cuentas
Tu no vida es su beneficio

Arráncalo maldita sea!
Sal de ahí!, dale la vuelta
¡Vive!

Tu grito anuncia la primavera que
siempre quiso acariciar la historia.
Tu conciencia es soplo de esperanza.
Como el tiempo en que el sol
rescata horas a la noche.

Los días por delante…
Llueve
Oscuros y largos días no anhelados…
Y llueve y llueve.
Días que no te pertenecen.
¡No aceptes sus migajas!
Tienes una vida por lo demás corta.
Trabaja, consume, se honrado…dicen.
¡Qué coño!
Vive, ama, se amado!
El hombre como medio?
¡Basta ya! Quítalo de en medio.
El hombre como término,
anhelo largamente esperado.

Arrancalo maldita sea!
Pueblo mío, dale la vuelta
¡Vive!

Que no te encanten sus cantos delirantes
¡Que dolor! Hermanos que dolor!
Ver como tú eres el eco de su voz,
inconsciente del daño que te infliges,
las raíces de tu mal las riegas,
y envenenas tus venas embriagando
tu alma ya perfumada, atrapada
por los cercos invisibles,
Atractivos barrotes, que forman nuestra cárcel.
Ellos te dieron el material
Pero tú los fabricaste.

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