EL DESTINO DE OLIVIA. Noemi Rabano.

Esta es una historia de amor, pero no una historia de amor al uso, sino una historia de amor que trasciende el tiempo, una historia que tejen cuatro mujeres de un mismo linaje, mujeres de diferentes épocas, pero con una misma misión. Su principal protagonista se llama Olivia y al igual que cada una de sus antecesoras posee un don que le hace única, el cuál debe descubrir para ocupar su lugar.

Su peculiar historia comenzó en el instante en el que llegó a este mundo, aunque no era consciente de ello. Aquella mañana su madre, Ana, se puso de parto, un parto que hubiera debido de ser sencillo pero que se complicó tanto que los médicos recurrieron a fórceps y ventosas para intentar salvarle la vida, Olivia luchó con todas sus fuerzas, su madre con las suyas, confiaba plenamente en que esa niña viviría. Así llegó al mundo Olivia.

Durante su infancia Olivia estuvo muy apegada a su madre, no se separaba de ella, si alguien se acercaba demasiado se escondía detrás de sus faldas, así se sentía protegida, no era demasiado sociable, era más bien solitaria, se divertía más sola que jugando con otros niños, ya que podía hacer todo lo que le gustaba sin depender de la opinión de terceros, le gustaba mucho leer y aprendía muy deprisa. Desde muy pequeña su imaginación volaba y jugaba a crear historias, historias que hablaban de héroes, de valientes que conquistaban sus sueños, pero al momento se entristecía, sentía miedo, un miedo que le decía que ella nunca lograría ser como los personajes de sus historias, pero cuánto más miedo tenía más grande se hacía su sueño..

Pronto empezó a darse cuenta de que tenía una habilidad especial para reconocer lo que otra persona sentía, aunque su madre no le dijera nada ella conectaba con sus sentimientos, esto le pasaba con muchas personas, no necesitaba ni siquiera conocerlas. Olivia sentía que su madre estaba siempre triste, nunca asomaba a sus labios una sonrisa, parecía que le estaba prohibido estar alegre, ella intentaba contarle historias para que sonriera, pero nada que pudiera hacer o decir cambiaba la situación. Ella adoraba a su madre y se sentía querida y protegida por ella, era obvio que entre ellas existía mucho amor pero faltaba esa chispa de alegría en sus vidas.

Olivia pasó mucho tiempo con su abuela María ,hasta el día que esta falleció, ella le contaba historias increíbles que le encantaba escuchar, le gustaba mucho cuándo le hablaba de su bisabuela Paula ; de su bondad infinita, de todo lo que creaba con su telar, de que hilaba los tejidos más bellos que nadie pudiera imaginar, de la mezcla de colores y el brillo de sus creaciones, de como disfrutaba usando el telar y creando magia ,de como ayudó a un pueblo entero al ser conocedora de los secretos de la abundancia, todo lo que salía de su telar era muy valioso y ella lo compartía con las gentes de su entorno. Su abuela siempre le decía que se parecía mucho a su bisabuela Paula.

Aquella noche mientras dormía Olivia soñó con su bisabuela, soñó que se encontraban en un bosque, a los pies de un árbol y hablaban, su voz sonaba tan dulce, sus palabras eran tan alentadoras, sentía su mirada tan compasiva, sus manos tan cálidas…no quería que acabara aquello. Al despertar recordaba perfectamente la conversación que mantuvieron. Su bisabuela Paula le había dicho que debía desprenderse de sus miedos, que debía aprender a conocerse, a aceptarse y a quererse, ya que cuánto más amor se tuviera a si misma más podría repartir, ese era uno de los secretos del telar, se conecta al corazón y funciona a través del amor, ese amor es creador y fuente de abundancia, el telar materializa todo lo que existe en tu corazón ,le desveló su bisabuela. Olivia se sentía impresionada, parecía todo tan real.. ¿Seguro que era un sueño? se preguntaba…

Cada día echaba más de menos a su abuela, se sentía tan comprendida por ella, ambas eran cómplices, soñadoras y contadoras de historias. Después de el sueño con su bisabuela,  Olivia necesitaba un poco de aire fresco y poner en orden sus ideas, no sabía a quién acudir, se sentía sola y perdida, el sueño le había removido profundamente. De repente y sin pensarlo dos veces , se encamino a una floristería cercana y compró unas violetas, las flores preferidas de su abuela María, y se dirigió al cementerio.

Cuándo llegó a la lápida de su abuela se arrodilló y comenzó a llorar.. la extrañaba tanto!!!! recordó todos sus momentos juntas, recordó la gran fortaleza de su abuela, y también recordó todas sus caídas con su bicicleta, como su abuela le curaba sus rodillas y codos ensangrentados y le animaba a seguir subiendo a su bici. Todavía recordaba el dolor en todo su cuerpo, pero aquella gran mujer siempre encontraba una solución para cada problema, siempre aportó a su vida un ingrediente imprescindible para su crecimiento, la valentía, un valor fundamental para Olivia. Su abuela le había enseñado que podía levantarse siempre que cayera, se lo había mostrado, ahora era momento de recordar que sabía hacerlo, que su fuerza era la fuerza de su abuela.

Olivia estaba comenzando a comprender muchas cosas pero necesitaba hablar con su madre. Cuándo llego a casa y abrió la puerta lo que vio le dejó sin palabras; su madre estaba sentada delante del telar y le tendía su mano para que se acercara, entonces le dijo las palabras más profundas y reveladoras que nunca le había escuchado decir.

-Mi querida hija- durante años dejé de creer en mi, me convertí en mi peor enemigo, en mi peor juez, me castigué día y noche porque cometí un grave error que no supe perdonarme, perdí la confianza en mi, por este motivo nunca me creí digna de usar este telar.  – Me gustaría darte un consejo; pase lo que pase confía siempre en tu intuición, es tu brújula interna, confía en lo que sientes, en lo que haces, en las decisiones que tomas, aunque a veces te sientas perdida, aunque a veces las cosas se tuerzan tanto que nada parezca tener sentido, aunque la vida parezca ser injusta contigo, siempre, siempre, confía, nunca dejes de hacerlo.

Madre e hija se fundieron en un profundo abrazo sintiendo todo el amor que se profesaban. Olivia se sentía orgullosa, era consciente que portaba en si misma todos los valores de sus antepasados, el amor, la bondad, la dulzura, la fuerza, la valentía, la confianza. Entonces las lágrimas empezaron a caer por las mejillas de Olivia, no podía parar de llorar, sentía en su interior algo muy grande y especial. Ella sabía que entre todas las mujeres de su familia habían creado una base indestructible, un profundo poder, ella podía sentir somos ese poder se manifestaba a través de ella, de como conectaba con todas y cada una de aquellas valiosas mujeres.

Su madre le enseñó a manejar el telar y Olivia decidió ponerlo en marcha, probó y comenzó a hilar; pronto comenzó a vislumbrarse una preciosa tela dorada, en ella brillaban las más bellas estrellas, nacidas de los más profundos sentimientos y valores,  su bisabuela comenzó este trabajo y la misión de Olivia era continuarlo y que su sabiduría ancestral llegara a todos los rincones, era un legado al mundo proveniente de una estirpe de mujeres sabias y valerosas. Olivia recordó sus sueños infantiles, pero lo que le estaba sucediendo superaba todas sus expectativas. Nunca le gustó su sensibilidad, le había hecho sufrir mucho, sin embargo comprendió al instante que  eso que siempre le hizo sentirse diferente se había convertido en su más preciado tesoro, que precisamente este era el valioso don que la conectaba al telar.

Olivia sabía que el telar era imparable, que era un regalo divino, que ella solo era un eslabón de esta poderosa cadena, sabía que algún día tendría una hija a la que dejar su legado, que esa niña continuaría con su labor, no sabía cuál sería su don, lo que si sabía es que heredaría el suyo y los de todas las grandes mujeres que vivieron para difundir todos esos valores que un día se perdieron, la misión del telar era recuperarlos y devolverlos al mundo a través de todas ellas.

pensamientos de 2 \"EL DESTINO DE OLIVIA. Noemi Rabano.\"

  1. Querida Noemi, cada vez que releo tu historia me gusta más, tratas temas muy importantes y en ocasiones olvidados y los expones con una gran sutilidad y frescura, un gran legado enlazando con el telar a las anteriores generaciones llenas de sensibilidad y fuerza.
    Me gustaría poder seguir leyéndote. Enhorabuena
    Un gran abrazo

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