NOS VEMOS AL OTRO LADO, MI AMOR. Cynthia de la Parra

Llevábamos planeando ese viaje tanto tiempo…y a la vez nada.

Porque nosotros funcionamos así. Nos alimentamos de sueños, a la hora de planear un viaje primero soñamos con ir, con estar allí, con las cosas que podemos hacer, sitios que visitar, personas a las que conocer…todo.

El momento decisivo llega cuando nos compramos el billete de avión. Siempre. Con eso ya lo tenemos todo hecho, y el resto es seguir soñando hasta que nos damos cuenta de que la semana que viene sale el avión. Entonces todo son prisas, mirar alojamientos, pensar en lo que nos vamos a llevar, el coche que vamos a alquilar.

Así fue como planeamos venir aquí. Locamente.

Recuerdo el momento de hacer click con el ratón sobre “confirmar pago”. Los nervios, ese beso lleno de amor e ilusión y el miedo a lo desconocido. Eso pasó en junio.

En todo el verano que pasamos increíblemente relajados sólo nos sentamos una vez, para constatar que con el tiempo que teníamos sólo era factible ir a tres parques naturales.

Eva me recordó que había que vacunarse para ir, así que pudimos coger cita para el mismo mes de septiembre y por los pelos: fiebre amarilla, malaria y hepatitis A. Todo lo necesario para poder ir a Kenia sin peligro.

La noche de antes rociar la ropa con el líquido que nos elaboraron en la farmacia a partir de la “receta del médico”, al día siguiente preparar los macutos y listo. Rumbo a lo desconocido.

Nuestra pequeña aventura juntos.

Nunca sabes lo incómodo que es dormir en un aeropuerto hasta que lo haces. Pero para mí, junto a él, el amor de mi vida, me pareció la mejor cama del mundo.

Pedro. Sólo con pronunciar su nombre en mi cabeza siento cómo me elevo. Al mirarle a los ojos, acariciarle, verle sonreír, pienso que podría morir de amor en ese mismo instante, y la vida ya habría sido perfecta.

¿Qué posibilidades hay de encontrar al amor de tu vida?

Pedro y yo estamos hechos del mismo material, lo sé, lo noto. Nos pertenecemos. Nuestro sitio está uno a lado del otro. Somos dos almas destinadas a encontrarse vida tras vida.

La primera vez que nos encontramos teníamos 14 años. Nos enamorarnos perdidamente, tan perdidamente que el miedo nos obligó a separarnos y volvernos a juntar con 15 años, la edad del amor más puro. Nunca he sentido nada así por nadie. Nunca me han gustado tanto unos labios, unos besos.

La vida tenía caminos distintos para nosotros. Estuvimos sin vernos 8 años, bueno, excepto cuando coincidíamos en el autobús. En esos viajes nos olvidábamos del resto del mundo, estoy convencida de que todos los pasajeros podían sentir nuestro amor, era tan poderoso que se hacía tangible. Por desgracia, los viajes en autobús siempre terminan. Y tú tenías que volver con tu vida de adulto y yo con mi vida de estudiante.

Tantos años sin ti que pensé que te había olvidado del todo. Estaba construyendo mi vida con un chico maravilloso. Un buen compañero de viaje. Hasta que volviste a aparecer.

Me llegó un e-mail tuyo a Noruega, donde vivía con él y todo volvió contigo. No se puede escapar de algo tan poderoso.

David era perfecto…su único defecto es que no eras tú. A veces me acusaba de no hacerle sentir amado. Me habían acusado de no tener corazón. Por su puesto que tenía corazón, el problema era que no estaba latiendo en mi pecho.

Pero te habías ido 8 años a vivir otra vida con alguien que no era yo.

No podía correr a tus brazos. El dolor era demasiado fuerte.

Me fui a vivir a Italia tratando de olvidarte, después a Nueva York. Pero tienes la habilidad especial de estar siempre conmigo. En cada e-mail, en cada llamada. Cada vez que movías el mundo por venir a verme. Tu forma única de luchar.

Siempre.

Te he querido cada día de mi vida desde ese primer beso.

No quería volver de Nueva York en Navidad. Quería pasarla allí. Había construido una vida en la que mi misión era viajar, vivir en distintos países, empaparme de la cultura y de las personas. Sentir la vida. Sentirme viva.

Pero volví. Muy dentro de mí sabía lo que iba a pasar.

Nada más verte venir hacia mí con esa sonrisa me sentí levitar. Con cada inspiración se me llenaba más el interior de amor, de amor puro y limpio. Sin condiciones.

Ese “te quiero” que salió de tus labios sacudió mi mundo, puso todo del revés. Si no llego a estar en tus brazos en ese momento me hubiera caído al suelo, llorando. Las lágrimas aparecen cuando un sentimiento te desborda. Y estaba completamente desbordada de amor por ti.

Decidí volver, empezar una nueva vida juntos desde cero. Quererte cada día es mejor cuando estás a mi lado.

Nos alquilamos una casa muy pequeña. Pero para los dos nos sobraba el espacio. El único sitio donde quería estar era en tus brazos.

Después pensamos en formar un hogar, juntos. Un hogar para nuestros hijos, para que fueran testigos de que el amor existe, y no se conformaran nunca. La vida es para vivirla.

Nos encanta soñar con nuestros hijos, con un futuro juntos. Con un mañana en el que despertarse juntos.

Aquella mañana nuestro despertar fue en el aeropuerto. Al levantarnos tuvimos que ir inmediatamente a por café para que él pudiera despertarse. Después facturamos nuestra

única maleta en la que habíamos metido la tienda de campaña y los sacos de dormir y nos montamos en ese avión.

Me pasé el viaje durmiendo como siempre, y al llegar a Nairobi, Patrik nos estaba esperando.

Nos llevó al Seldon’s Hotel, en la zona pobre y conflictiva. No lo sé, me gusta el riesgo. Mezclarme con la gente de verdad y vivir como ellos.

La habitación no era ninguna maravilla, pero teniendo en cuenta que es África…el ”gerente” nos tranquilizó diciendo que cerráramos la puerta con llave por “seguridad”.

Seguridad.

Es la palabra más pronunciada en Kenia: no conduzcáis de noche, por seguridad; no apaguéis el fuego por la noche en el camping, por seguridad; no cojáis autoestopistas, por seguridad; las calles de la ciudad están llenas de militares, por seguridad; os registrarán en cada supermercado de los barrios ricos, por seguridad…

Por supuesto, nosotros no hicimos nada de eso. No nos tomamos muy en serio la seguridad.

Se nos hizo de noche al volante: atravesamos pueblos que parecían barriadas de chabolas, esquivando bicis, coches y viandantes que se mimetizaban perfectamente con la oscuridad, atravesamos los parques de noche sorteando elefantes, cebras, jirafas, ñúes, búfalos…somos unos adictos a la adrenalina.

Te has pasado todo el viaje diciendo: mil maneras de morir. Viendo cómo la gente de los lodges hace un picnic bajo un árbol en medio de la sabana. Sin pensar en que puede haber un guepardo en lo alto del árbol, o un león agazapado en la hierba. Cómo se aventuran en barca en un lago lleno de hipopótamos. Cómo se suben al techo del coche para fotografiar todos juntos a un leopardo. Cómo paran en lo alto de la colina donde nosotros habíamos visto una leona con su camada escondida tras unos arbustos sólo porque el guía les dice que no hay peligro. Se fían porque es un Masai. Pero estas tribus que viven cerca de los parques de Safari ya no lo son. Ahora se han convertido en meros comerciales y participantes de un show para turistas.

‘¿En qué piensas?’

‘En el viaje. En nosotros.’

‘¿Y…?’

‘Me encanta. Míranos, estamos aquí, perdidos en medio del África negra, viviendo mil aventuras todos los días, viendo cada atardecer, cada amanecer, cenando junto al fuego bajo un cielo lleno de estrellas, durmiendo en nuestra tienda de campaña en zonas donde hay animales salvajes sueltos que pueden comernos…creo que no quiero volver.’

‘Es un viaje perfecto. Tenías razón, parece que cuanto más lejos nos vamos, más lejos está todo. Tengo una desconexión total del mundo. Con todo lo que estamos viendo me pregunto si realmente necesitamos tantas cosas. Esta gente vive con tan poco… ¿Te has fijado en cómo calentaban el agua de las duchas en el camping? Tenían una caldera de metal que estaban calentando con leña conectada al depósito que tienen para recoger el agua de lluvia.’

‘Es fascinante. Cómo en vez de evolucionar, involucionamos. Intentamos avanzar hacia las tecnologías, pensando que van a hacer nuestra vida más cómoda, pensando en que el dinero es la solución a todos nuestros problemas. Olvidándonos de lo esencial. De vivir. En realidad, no necesitamos nada.’

‘Yo sólo te necesito a ti.’

Aún no me explico cómo ha ocurrido. Estaba acariciándote el pelo mientras conducías. Me has mirado sonriendo y de pronto he visto por el rabillo del ojo que faltaba un trozo de carretera, si es que a un camino de tierra lleno de baches se le puede llamar carretera. No te ha dado tiempo a reaccionar porque tu primer instinto ha sido cambiar de marcha con la mano derecha y la palanca está a la izquierda.

El coche se ha caído rodando para abajo y yo me había desabrochado el cinturón en cuanto hemos entrado en ese camino en mal estado porque me molestaban los tirones.

He salido despedida por la ventanilla que tenía abierta en uno de esas vueltas y ahora mismo no siento las piernas. Sólo ese pitido en los oídos.

Qué azul es el cielo.

No me puedo mover, ni gritar y no sé dónde estás. Espera, te acabo de ver. Vienes sucio, arrastrándote hacia mí. Gracias a Dios que estás bien.

‘¿Mi amor?’

Estás llorando y tienes el miedo reflejado en tu cara, sólo puedo leer tus labios, por eso sé que has dicho eso, no puedo oír más que este pitido que lo inunda todo. Estoy intentando hablar, te lo prometo. Estoy intentando decir que todo va a ir bien, que no te preocupes, que esta va a ser simplemente una anécdota más de nuestro viaje, como cuando ese león se acercó a olisquear la tienda y le ahuyentaste con uno de tus ronquidos, tienes razón, tal vez fue una hiena, incluso un perro. Pero a mí me gusta pensar que fue un león.

Por favor, para de llorar, estoy bien, sólo un poco cansada. Tengo sueño.

No quieres que cierre los ojos. Pero es que se me cierran. Además estoy entre tus brazos, me tienes sujeta contra tu pecho. Estoy en casa.

A este sentimiento increíble de amor por ti que me inunda se está sumando una paz infinita. Estás tan guapo…para de llorar, por favor. Siento mi garganta despejarse, por fin puedo decirte algo.

‘Nos vemos al otro lado, mi amor’

pensamientos de 4 \"NOS VEMOS AL OTRO LADO, MI AMOR. Cynthia de la Parra\"

  1. Mi enhorabuena Cynthia, me ha gustado mucho. Muy bien narrada la historia, con un ritmo adecuado de redacción en el que nada hace pensar cómo acaba la historia. La historia de amor de dos personas a través del tiempo. Estupenda. 🙂

  2. Mi enhorabuena Cynthia, me ha gustado mucho. Muy bien narrada la historia, con un ritmo adecuado de redacción en el que nada hace pensar cómo acaba ésta historia de amor de dos personas a través del tiempo. Estupenda. 🙂

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