QUIERO SER BELLA. Amelia Montero

Érase una vez, en una pequeña aldea, el nacimiento de una niña.

Esta niña nació con un largo, sedoso, brillante y dorado pelo; las mejillas rosadas, ojos verdes y una sonrisa dulce. Pero a pesar de ello era… un monstruo.

Sus padres, temerosos a que los aldeanos le pudieran hacer algún daño, la ocultaron y encerraron en lo alto de un oscuro y frío torreón.

Los años pasaron y la niña creció hasta convertirse en una muchacha. Durante todo ese tiempo, la única compañía que tuvo fue la de la Luna, y todas las noches, al irse a dormir, pedía el mismo deseo: salir de ese solitario lugar.

Un día, mientras jugaba a adivinar las formas que tenían las nubes a través de la única y diminuta ventanita, escuchó un ruido extraño al otro lado de la puerta.

Todas las mañanas junto a la puerta, de forma misteriosa, aparecía una gran cesta de deliciosa comida, pero esta vez no había cesta, solo se veía un haz de luz.

La muchacha se acercó cuidadosamente y al tocar la puerta, ésta se abrió.

Emocionada porque por fin podía salir de su encierro, no dudó ni un instante en salir de allí.

Maravillada con todo lo que la rodeaba, corrió, saltó, bailó y rió de felicidad, pero al llegar a la aldea toda su felicidad se tornó en tristeza, los aldeanos salían espantados al verla.

La joven niña, asustada por el miedo que estaba causando con su larga y suave melena, huyó llorando hacia el lúgubre torreón para refugiarse.

Lloró durante días y semanas, ni siquiera la compañía de la Luna pudo consolarla.

Hasta que una noche, al salir la Luna le preguntó: -¿Por qué lloras?

La muchacha, sorprendida porque la Luna le estaba hablando, no daba crédito a sus palabras.

La Luna le volvió a preguntar: -¿Por qué estás tan triste?

La joven, saliendo de su asombro, le respondió: -Porque soy un horror, desearía tanto ser bella, no asustar a nadie y poder salir de este solitario lugar…

La Luna, consolándola, le dijo: -No te preocupes, querida niña, duérmete y verás cómo mañana será otro día.

La joven, agotada de tanto llorar, así hizo y se durmió.

La Luna, con un gesto de amor hacia esa muchacha, derramó una brillante y dorada lágrima en su largo, sedoso, brillante y dorado cabello.

A la mañana siguiente, cuando la joven despertó se notó diferente y, al verse reflejada en el espejo, descubrió que algo en ella había cambiado, por fin era igual a los demás, ya no asustaría a nadie, ni le tendrían miedo allí por donde fuera.

Era bella y hermosa porque su cabeza estaba lisa, suave y sin pelo como la de los demás.

pensamientos de 2 \"QUIERO SER BELLA. Amelia Montero\"

  1. La belleza …concepto tan subjetivo…como quien la observa , describe o aprecia .
    Las diferencias siempre son observadas con recelo por el grupo , pero hay quienes como yo misma …son en si mismas el motivo de mi atracción perfecta .

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