EL DON – Mª Carmen Molina Rubio

¿A quién no le han preguntado alguna vez cuál es el don que nos gustaría tener? A mí no solo me lo han preguntado, sino que yo misma muchas veces lo he pensado. Son muchos los dones, pero yo lo tengo claro.

Ella soñaba con ser especial, pero no especial para gustar, no pedía ser más alta, más guapa, más lista,  quería tener algo que nadie tuviera, quería ser única.

Los días pasaban y no hacía más que pensar lo mismo, cómo podía conseguir lo que tanto deseaba, cómo podía hacerlo, y sobre todo, se preguntaba qué don podía hacerle diferente a los demás.

Pero estaba tranquila, muy tranquila ,de momento todavía le quedaba tiempo. Su madre era una mujer emprendedora, que había sido siempre independiente, nunca había necesitado a nadie y tampoco era de las personas que iban pidiendo favores, su madre prefería intentarlo todo antes, no quería depender ni de nadie ni de nada, a no ser que no tuviera otro remedio que  hacerlo porque a ella ya le fuera imposible conseguirlo o hacerlo. Era una persona generosa que lo daba todo pero nunca para  recibir algo a cambio.

Su madre había casado muy bien, se enamoró pronto, muy pronto. Sus padres se conocieron cuando estudiaban en el instituto y desde que se vieron, no se volvieron a separar nunca más. Lo hacían todo juntos, juntos se sentaban en clase, iban a todas las excursiones, no se separaban nunca, estar juntos eran lo que más deseaban,  tenían los mismos amigos, las mismas aficiones, las mismas ilusiones.Tenían muy claro que eran uno para el otro y que su destino era vivir para siempre juntos.

¿Por qué había casado bien? Porque Martín, que así se llamaba su padre, era de una familia con negocios y él siempre había estado ayudando en los días que podía, que era cuando no estudiaba, que no iba al instituto. Desde pequeño ya sabía lo que era trabajar duro, pero trabajaba  con el único objetivo de conocer bien el negocio pues cuando fuera mayor él se ocuparía de todo y así fue.

Pero su madre era especial, muy especialy jamás quiso depender del dinero de su marido ni del de su familia. Una mujer trabajadora que siempre se buscó la vida ella sola sin la ayuda de los demás .Empezó a trabajar en puestos de consultoría en una gran empresa inmobiliaria, empenzó desde abajo,  en puestos sencillos sin grandes responsabilidades, hasta que llegó al puesto de directora . Era una mujer dicharachera , le gustaba y le gusta hablar, una gran cualidad sin duda para el trabajo que hacía .

El tiempo iba pasando y ella iba soñando lo mismo día tras día, noche tras noche, qué don podía obtener, era su gran anhelo, quería ser diferente, ella seguía pensando cómo conseguirlo. Todavía le quedaba tiempo, pensaba, pero no mucho. Escuchaba música, casi todos los días, una dulce melodía que le tranquilizaba y dejaba libre sus pensamientos y podía disfrutar de esos momentos tan agradables y pacíficos.

Sentía el calor del sol de las mañanas en los largos paseos, donde podía oler las flores, la hierba mojada después de la lluvia, todo era perfecto, pero ella también de mientras seguía soñando, sabía que tarde o temprano lo iba a conseguir, su don.

Su madre cada día le leía libros, libros lindos, libros de infinidades de historias , ella las escuchaba atentamente y se relajaba tanto que se dormía poco a poco y después soñaba que era la protagonista de esas historias, siempre esperaba al día siguiente para escuchar nuevas aventuras en paises lejanos.

En su cabeza resonaba el sonido de las palabras de sus padres que tantas veces había escuchado y escuchaba , diciéndole lo mucho que la querían. Esas palabras que se fijaron en su cabeza y que jamás  seguro olvidaría.

 

 

Sabía que pronto tendría que prepararse y que no habría  vuelta atrás, tenía que estar tranquila y no adelantarse a los acontecimientos ya que sería su perdición , tenía que ser en el momento justo, ni un día más ni un día menos.

Por eso tenía que tranquilizarse y sentir pasar los días, días  que eran placenteros pues ella se envolvía en buenas sensaciones, emociones que iban haciendo el paso de los días más dulce.

Sus padres compraron una casa cerca de un lago , un sitio tranquilo y placentero donde poder descansar y criar a sus hijos . Era un espacio libre de ruidos de coches, libre del estruendo de la civilización , la cual quedaba muy  alejada debido a los grandes bosques que allí había, donde el canto de los pájaros predominaba en el ambiente, mientras la suave brisa mecía  las hojas de los árboles en primavera y en verano. Allí los inviernos eran perfectos, ya que la casa contaba con una chimenea que cuando estaba encendida desprendía un calor que envolvía toda la sala. Una casa acogedora , los dos tuvieron el mismo pensamiento a la hora de escoger esa casa y de vivir allí, un sitio para formar una familia.

Sus padres tenían una buena sintonía con todos los vecinos de la zona, fueron muy bien acogidos desde el principio y enseguida ellos se adaptaron a la vida en el campo.

Pero ella seguía pensando en ese don, el día se acercaba, lo presentía,  pero un día, antes de tiempo, sintió una presión muy fuerte, que no podia controlar, ella no sabía lo que estaba pasando pero sí sabía que no estaba preparada aún, intentaba gritar pero nadie la escucharía, no podía ser, todavía no –pensaba -. Después de un buen rato de incertidumbre , de pánico,  todo volvió a la normalidad, no sabía lo que había sucedido, pero sintió tranquilidad en su cuerpo , todo entró en calma, escuchó entonces  unas dulces palabras , todo está bien, pensó.

Pero todavía no conseguía saber qué don podía tener y cómo conseguirlo, ella solo esperaba y esperaba, pero sabía que no podía desesperarse, solo tener paciencia.

Ella cada vez sentía que sus movimientos se estaban limitando, ya no podía moverse con tanta agilidad, no sabía por qué. Necesitaba espacio , más espacio, intentaba moverse  para ponerse bien o al menos para estar confortable , para no sentirse agobiada, hasta que sus movimientos quedaron totalmente paralizados, no podía moverse más, así que se quedó así esperando a ver qué pasaba, eso sí, ella seguía dándole vueltas a su gran sueño, ni la falta de espacio, de movimientos impidieron que se olvidara de ello.

Hasta que un día, de repente, empezó a ver una luz brillante, sintió de una forma extraña que su momento estaba a punto de llegar, la luz iba y venía, no podía ver nada, no podía ver qué era lo que había al otro lado, pero de repente ya no estaba esa luz, y la oscuridad volvió, – ¿ por qué no estaba esa luz ? – se preguntó.

La gran presión volvió otra vez y allí de nuevo estaba la luz, cada vez había más luz, pero seguía sin ver nada, pero quería ir al otro lado como fuera . Empezó a temblar, no sabía si era miedo o qué era. De repente escuchó voces, muchas voces, mucho ruido, no podía entender lo que decían, qué estaba pasando, quería su don, ¿dónde estaba su don?

Después de varios minutos, quizás horas, aquella luz se volvió total, no conseguía abrir bien los ojos, no veía nada, ¿qué le estaba pasando?  El  miedo se apoderó de ella y empezó a llorar quizás como nunca lo haría de nuevo.

Ella sintió de repente , sensaciones nuevas, caricias suaves en su cuerpo , y escuchó esa voz tan conocida para ella, esa voz que tanto tiempo había escuchado y que ahora estaba muy cercana, pero ¿y su don? pensaba ella, ¿dónde está mi don?

Pudo abrir los ojos por fin un instante, ese instante que jamás olvidaría, vio a una mujer , era  su madre  que estaba llorando pero de alegría,  pero ella seguía pensando en su don. Entonces escuchó estas palabras  – eres lo más maravilloso que me ha pasado en la vida, nos has hecho los padres más felices – y entonces ella comprendió que no podía ser, ya tenía el don, y que siempre lo había tenido, ella estaba allí para hacer felices a sus padres , era su don, la felicidad, la vida y lo había conseguido, para sus padres era única y especial y siempre lo sería. Y sabía que todavía le quedaba mucho camino que recorrer,  pues no había hecho más que empezar, porque aquel fue el principio, su nacimiento.

 

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